El Covid y los estudiantes

El Covid y los estudiantes no hacen buenas migas. Los estudiantes, uno de los grandes olvidados del sistema, vuelven a caer en desgracia por el Covid.

Primero ha sido la suspensión de las clases presenciales, apenas empezado el tercer trimestre. Así, lo que al principio se tomo con alegría y optimismo por los más jóvenes,  por lo que representaba la novedad se ha convertido en una chapuza en la que los propios estudiantes son los mayores perjudicados.

El Covid y los estudiantes

El Covid y los estudiantes

El Covid y los estudiantes. No están los tiempos para perder oportunidades

Y es que a pesar de los esfuerzos del personal docente el resultado ha sido y es decepcionante. De tal forma se ha vuelto a poner de manifiesto la precariedad y el abandono del sistema educativo. Así, la realidad se ha vuelto a imponer y la vergüenza de la clase política vuelve a quedar al descubierto. Porque su incapacidad depende directamente de la falta de falta de cultura, de la ignorancia. No parece que les importe mucho su desvergüenza.

El Covid y los estudiantes o la desgracia de una mierda de sistema educativo

Efectivamente, una vez más, los que se hacen llamar políticos, no estaban preparados. Y es que al final no están preparados para nada. Ni para la absurda y contradictoria gestión de la pandemia ni para anticiparse a los efectos de la economía. No entendemos muy bien la razón por la que cobran unos buenos sueldos.

La educación: una vez más a la cola

Todo el derroche de alabanzas a las excelencias de la educación, de la modernización, a la adaptación a la nueva tecnología, apenas ha valido para nada.

Así, hemos visto clases de matemáticas online por profesores con un pizarrín en donde realizar las operaciones. También clases de lengua mostrando a pantalla la página de un cuaderno con todas las lineas desenfocadas. ¿Y cómo no?, imágenes con calidad ínfima y sonido apenas perceptible.

También clases que se cambiaban de hora sin razón o empezaban tarde. Clases que se cortaban ante la imposibilidad de volver a conectar. Temarios improvisados. Control nulo de los alumnos asistentes. En fin, todo el cúmulo de chapuzas.

Pero al final el estudiante será el más perjudicado, como suele ser. El Covid y los estudiantes no se han entendido.

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